Presentamos el Decálogo Estatal para la prevención de las violencias machistas, un documento construido desde la experiencia compartida de mujeres de distintos territorios del Estado. Este decálogo nace de un proceso de “aprender-haciendo”, desarrollado a través de paseos comunitarios y espacios participativos en Andalucía, Extremadura y Aragón, al que posteriormente se ha sumado Asturias.
A lo largo de este recorrido, se han generado espacios de encuentro, escucha activa y diálogo entre mujeres con trayectorias diversas. Este proceso ha permitido identificar claves comunes para prevenir las violencias machistas, poniendo en valor lo vivencial, lo comunitario y lo situado como base fundamental de las propuestas.
El decálogo recoge diez líneas de acción prioritarias que abordan la prevención de las violencias desde una perspectiva integral, colectiva y transformadora:
- Garantizar espacios públicos seguros, accesibles y libres de violencias, entendiendo la seguridad como una responsabilidad colectiva y estructural.
- Asegurar una respuesta institucional accesible, coordinada y libre de violencias institucionales, evitando la revictimización y reduciendo barreras.
- Co-crear medidas de prevención y bienestar junto a las mujeres, reconociendo su experiencia y diversidad.
- Situar la salud integral de las mujeres y sus entornos en el centro de la respuesta, incluyendo la atención física, mental y emocional.
- Reconocer y fortalecer el papel del tejido comunitario feminista como red clave de apoyo y prevención.
- Poner en el centro la voz, la autonomía y la diversidad de las mujeres, desde una perspectiva interseccional.
- Impulsar la educación y la sensibilización como herramientas fundamentales de transformación social.
- Recuperar la memoria feminista interseccional para generar referentes y conciencia crítica.
- Promover metodologías participativas feministas que conecten experiencia, territorio y acción colectiva.
- Transformar la cultura que sostiene las violencias, rechazando el miedo, la culpa y las estructuras que las perpetúan.
Este Decálogo Estatal no solo recoge propuestas, sino también una forma de hacer: desde lo colectivo, lo cercano y lo participativo. Se trata de una herramienta viva que busca contribuir a la construcción de entornos más seguros, justos e igualitarios para todas las mujeres.