Mari Trini es trabajadora social del Centro de la Mujer del Valle de Lecrín y ha participado en el proyecto con una idea bastante clara desde el inicio: “ofrecer a las mujeres de esta comarca un espacio de reflexión sobre la violencia de género”.
En concreto, poniendo el foco en algo que muchas veces pasa desapercibido: “deteniéndonos a pensar en las micro violencias que sufrimos a diario y que no somos capaces de visualizar”.
Sobre el enfoque, valora que se haya hecho desde otro lugar. No tanto desde lo teórico, sino desde la experiencia compartida: un entorno cercano, con interacción entre las participantes, que ha facilitado el diálogo y la reflexión sin forzarla.

A día de hoy, el proyecto está en su fase final, con los mapeos de los distintos municipios ya recopilados. Desde su trabajo en el Centro de la Mujer, Mari Trini acompaña a mujeres que atraviesan situaciones de violencia de género desde lo social, lo jurídico y lo psicológico, incluyendo también a sus hijos e hijas. Un recurso que, como señala, intenta estar cerca de toda la comarca,
“aproximando los recursos públicos a cada mujer que lo necesita, por muy aislado que esté su pueblo”.
Sobre el impacto, vuelve a algo concreto: la importancia de haber identificado espacios seguros y zonas de vulnerabilidad en el propio entorno. Y, a partir de ahí, seguir reforzando este tipo de iniciativas, con una idea clara: generar espacios donde poder mirar, nombrar y entender lo que muchas veces queda en segundo plano.