Las violencias machistas no son un problema individual ni privado. Tienen un impacto directo en la salud física, emocional y social de las mujeres y afectan al bienestar de toda la comunidad. Por eso, este proceso parte de una mirada de salud comunitaria, entendiendo que el cuidado, la prevención y la protección se construyen en red y desde lo cotidiano.
Desde esta perspectiva, buscamos fortalecer las capacidades de las personas y entidades que ya están presentes en los territorios, reconociendo su papel clave en la detección, la sensibilización y el acompañamiento frente a las violencias contra las mujeres.
Los paseos son una metodología participativa que combina formación, reflexión y experiencia compartida en el espacio comunitario. Caminar juntas se convierte en una herramienta para generar confianza, diálogo y aprendizaje colectivo, facilitando conversaciones que no siempre encuentran su lugar en otros espacios.

A lo largo del proceso se desarrollarán distintas sesiones de paseo en cada uno de los territorios, en las que se abordarán temas como los conceptos básicos de género y las diferentes formas de violencia contra las mujeres; las causas estructurales que las sostienen, especialmente en contextos de mayor vulnerabilidad; la identificación de recursos cotidianos e institucionales que pueden actuar como apoyo y protección y el reconocimiento de los activos comunitarios que ya funcionan como barreras frente a las violencias.