Francisca Valdivia Romero es Trabajadora Social en la Unidad de Gestión Sanitaria del Valle de Lecrín. Participa en el proyecto desde el ámbito de la salud, con una motivación bastante directa:
“Conocer el interesante proyecto que se estaba desarrollando en la zona donde desempeño mi labor profesional”.
A partir de ahí, lo que ha encontrado ha sido sobre todo un espacio de conexión. El proyecto le ha permitido acercarse a las asociaciones de mujeres del territorio, compartir su trabajo y dar a conocer recursos que muchas no tenían ubicados. Entre ellos, los Grupos GRUSE (Grupos Socioeducativos), una actividad comunitaria que, como explica, está dando “muy buenos resultados de satisfacción en las participantes”.
En ese sentido, una de las claves ha sido visibilizar estos recursos como activos en salud. Nombrarlos, ponerlos en común y hacerlos circular.
Sobre el enfoque del proyecto, lo tiene claro: “Me ha parecido muy interesante”. Destaca especialmente la parte práctica: los paseos, las dinámicas y el trabajo con los mapas.
“La estrategia, junto con la dinámica de los paseos y la ubicación en los mapas de cada localidad de lo que las participantes consideraban los activos, ha sido muy enriquecedor para ellas”.
Ese proceso ha servido para algo bastante concreto: reconocer lo que ya existe en cada pueblo y darle valor. Y además, hacerlo de una manera que no se hace pesada. Como dice ella misma, se ha conseguido trabajar temas importantes “no a través de una disertación aburrida y machacona, sino a través de unas dinámicas participativas y atrayentes”.

Entre esos temas, es clave la violencia de género. Desde su puesto, Francisca es referente en su unidad. Recibe los casos que detectan otros profesionales, supervisa los partes de lesiones y trabaja con el protocolo de detección temprana: un cuestionario breve que se aplica en consulta a mujeres adultas.
A eso se suma la coordinación con otros recursos del territorio, como el Centro de Información a la Mujer del Valle de Lecrín, con quienes mantiene contacto para la derivación de casos.
A día de hoy, el proyecto ha cerrado la fase de paseos en las distintas localidades y se ha hecho una sesión final de recapitulación. Un cierre más bien operativo, porque en la práctica se han abierto otras líneas. De hecho, una de las cosas que destaca Francisca es el vínculo generado con otras profesionales. “Hemos establecido lazos importantes de coordinación y trabajo conjunto y compromiso de seguir colaborando juntas”.
Cuando habla del impacto, no se va a lo abstracto:
“El impacto me parece magnífico, ya que se ha desarrollado en el entorno rural y se ha empoderado a sus mujeres”.