En el marco del proyecto de trabajo con mujeres en el medio rural, hoy compartimos la mirada de Jorge Martín Solans Gracia, Enfermero Especialista en Familiar y Comunitaria de la Zona Básica de Salud del Valle. Su experiencia aporta una perspectiva clave desde el ámbito sanitario, en conexión directa con las realidades cotidianas de muchas mujeres.
Una motivación que nace del acompañamiento
Jorge participa en este proyecto desde su labor diaria con grupos de mujeres, donde aborda situaciones complejas como la fibromialgia o la ansiedad. Estas problemáticas, explica, no solo afectan a la salud individual, sino que a menudo se entrelazan con otras realidades sociales que requieren atención y acompañamiento continuado.
El proyecto destaca por su capacidad de adaptarse a cada pueblo y a cada grupo de mujeres. Para Jorge, este enfoque es “bueno e interesante”, ya que facilita la participación activa y promueve el empoderamiento en salud. En el medio rural, donde los recursos pueden ser más limitados, potenciar los activos comunitarios resulta esencial.
Un proceso compartido
Actualmente, esta fase del proyecto está llegando a su fin. Durante su desarrollo, se han generado espacios de reflexión, diálogo y puesta en común que han permitido extraer conclusiones valiosas. Jorge describe su participación como modesta, acompañando “cuando ha podido”, pero subraya lo enriquecedor de las experiencias y vivencias compartidas.

Recursos frente a la violencia de género
Disponemos de protocolos específicos tanto en urgencias como en la consulta ordinaria, mediante cribados y pautas de actuación ante sospecha o casos evidentes.
A través de cribados y pautas claras, el equipo multidisciplinar busca no solo intervenir, sino también acompañar y proteger a las mujeres afectadas. Además, destaca la importancia de la formación continua para evitar que esta problemática quede relegada a un segundo plano.
Un impacto que crece desde lo local
El impacto del proyecto, según Jorge, es significativo. Llama la atención que, en los núcleos rurales más pequeños, la participación de las mujeres suele ser mayor, lo que refuerza la necesidad de este tipo de iniciativas.
De cara al futuro, la colaboración seguirá viva a través de asociaciones y organizaciones locales, que conocen de cerca los recursos disponibles y cómo activarlos. Entre las propuestas que se esperan desarrollar, destacan los grupos de apoyo, de ayuda mutua y de promoción de hábitos saludables.